Madame Carven era una rebelde con alma de viajera.
Todo le inspiraba: la luz, un paisaje, la flora, una carcajada e incluso los olores. Sus creaciones se convertían en auténticos cuadernos de recuerdos.
Fragancias impregnadas de este espíritu de conquista, reminiscencia y homenaje, presentadas en estuches preciosos, para una odisea olfativa única.























